Proyecto de Extensión Universitaria | FaCIAS – Universidad Nacional del Comahue
El pasado 12 de junio, la Escuela Primaria N.º 109 «Curri Lamuen» del Distrito Vecinal Noroeste de Cipolletti fue escenario de encuentro, movimiento y reflexión colectiva. Allí se realizó la tercera jornada del Proyecto Comunitario de Extensión Universitaria «Alma y Barrio», una iniciativa que desde sus primeros pasos ha demostrado que la universidad pública puede —y debe— salir de sus aulas para construir salud junto con la comunidad.
Un proyecto que crece con la comunidad
«Alma y Barrio» nació con una convicción clara: los hábitos saludables no se imponen desde afuera, se construyen junto a las personas que los viven. Por eso, cada jornada del proyecto no es una charla ni una campaña de prevención tradicional, sino un espacio participativo donde la comunidad del Noroeste cipoleño es protagonista.
El proyecto articula el trabajo del CAPS «Enfermera Mónica Haydee Álvarez», la Escuela N.º 109 «Curri Lamuen», la Municipalidad de Cipolletti y la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud (FaCIAS) junto a la Facultad de Cs. de la Educación y Psicología de la Universidad Nacional del Comahue. Esta red interinstitucional es en sí misma un mensaje: la salud comunitaria es una responsabilidad compartida.
La iniciativa se enmarca en el Programa de Financiamiento a la Extensión Universitaria para el Desarrollo de Río Negro, impulsado por el Gobierno Provincial, que reconoce a las universidades como motores de transformación territorial. «Alma y Barrio» fue seleccionado en el eje de Salud Comunitaria, y su trayectoria lo confirma: no es un proyecto de escritorio, sino de cancha.
La tercera jornada: cuerpo, mente y comunidad en equilibrio
La mañana del 12 de junio comenzó a las 9:00 con la apertura oficial en la escuela. Desde el primer momento se impuso el clima del proyecto: cálido, horizontal, con el cartel de «¡Bienvenidos!» del CAPS como símbolo de una puerta siempre abierta. Una de las características más potentes de esta jornada fue que todas las actividades se realizaron junto a las familias: padres, madres y referentes afectivos participaron de cada espacio, convirtiendo el encuentro en una experiencia comunitaria real y no solo escolar.
A las 9:15, y con el frío patagónico como telón de fondo, arrancó la actividad física bajo el lema «¡Frío, no te tenemos miedo!». La propuesta corporal inicial no fue un trámite: es la afirmación de que el movimiento es parte indisociable de la salud, accesible a todos sin importar el clima ni las condiciones.
El desayuno comunitario de las 10:00 dio paso, casi sin pausa, al taller «Conectando alimentación y emociones» (10:15 hs), donde los y las participantes exploraron el vínculo entre lo que comemos y lo que sentimos. Esta articulación entre nutrición y psicología es una de las marcas distintivas del proyecto: el cuerpo y la mente no son dominios separados.
A las 11:00 se desarrolló «Arcoíris de mi alimentación», una propuesta dinámica para pensar la diversidad y el color como herramientas de educación alimentaria. El cierre de la mañana fue la actividad «Comensalidad: Mi mesa soberana», a cargo de la Dra. María Martha Quintana, docente de FaCIAS y de la Facultad de Ciencias de la Educación. La noción de soberanía alimentaria —el derecho de las comunidades a decidir qué comen y cómo lo producen— resonó con fuerza en un barrio periférico que conoce de cerca las desigualdades del acceso a la alimentación.
Las enfermeras y los enfermeros: el eslabón que hace posible el puente
Detrás del diseño y la continuidad de «Alma y Barrio» hay un grupo de personas que muchas veces trabaja sin visibilidad: las enfermeras del CAPS «Mónica Haydee Álvarez». En comunidades pequeñas y periféricas como el Noroeste de Cipolletti, la enfermera comunitaria no es solo quien aplica vacunas o toma tensión: es referente de salud, puente con las familias, traductora entre el sistema sanitario y la vida real del barrio.
El CAPS lleva el nombre de Enfermera Mónica Haydee Álvarez como homenaje a una trabajadora de la salud pública que dedicó 29 años al sistema sanitario de Río Negro. Ingresó en 1991 como agente sanitaria, se recibió de enfermera profesional en 2002 y completó su licenciatura en 2012. Fue jefa de vacunación del Hospital Pedro Moguillansky de Cipolletti y estuvo en primera línea durante la pandemia de COVID-19, enfermedad que contrajo y que le costó la vida en diciembre de 2020, a los 50 años. Sus colegas la recuerdan como una gran profesional, luchadora y solidaria. En su honor, el 5 de noviembre se conmemora en Río Negro como el Día de los Vacunadores. El equipo que hoy trabaja en ese centro —la Lic. Mónica Espinosa, la Lic. Soledad Sosa (nutricionista), la agente sanitaria Jaqueline Figueroa, el enfermero profesional Matías Duarte, entre otros— hereda ese compromiso con el territorio.
Para la Universidad, articular con ese equipo no es solo «bajar al barrio». Es reconocer que en pequeñas ciudades y en los márgenes de las grandes, hay saberes y prácticas de cuidado que merecen ser acompañados, fortalecidos y visibilizados. Las jornadas de «Alma y Barrio» son también un espacio donde los estudiantes universitarios aprenden de quienes están en el terreno todos los días.
Extensión universitaria que transforma
Llevamos tres jornadas, y el proyecto muestra ya algunos rasgos que lo distinguen. Uno de los más significativos es la presencia sostenida de las familias: encuentro tras encuentro, hermanos, abuelos y tíos acompañan a sus hijos e hijas, demostrando que la salud se construye con compromiso, participación y amor. Cuando las instituciones se unen y las familias participan, el cuidado trasciende el consultorio y se transforma en una verdadera construcción comunitaria.
El equipo interinstitucional funciona con aceitada colaboración. Y la universidad —a través de FaCIAS y del Programa Provincial— cumple su función más profunda: no la de llevar respuestas, sino la de acompañar preguntas y fortalecer capacidades locales.
«Alma y Barrio» es, en definitiva, una apuesta por la salud entendida como construcción colectiva: cuerpo, mente y comunidad en equilibrio.
El Proyecto de Extensión Universitaria «Alma y Barrio» cuenta con el aval académico de la FaCIAS y la FACEP (Universidad Nacional del Comahue) y es financiado en el marco del Programa de Extensión Universitaria para el Desarrollo de Río Negro del Ministerio de Educación provincial. Se desarrolla en el CAPS «Enfermera Mónica Haydee Álvarez» y la Escuela N.º 109 «Curri Lamuen», Distrito Vecinal Noroeste, Cipolletti, Río Negro.




